A lo largo de mi vida, en varias ocasiones, me he encontrado con problemas que, por más que lo intentara, no podía superar…
En esos casos, y aún siendo muy pero muy difícil, entendí y admití que yo estaba siendo parte del «problema» y que era necesario trabajar en mí, antes de poder cambiar la situación.
Como escribí hace unas semanas en «tienes 2 problemas» , admitir el problema siempre es difícil, pero admitir que uno es el problema (o parte de él), es más difícil aún.
👇 Tip del día 👇
- Cuando no logres solucionar un problema, pregúntate qué debes cambiar tú, para poder hacerlo.
Y no hay nada de malo en ello.
El problema puede ser que no has investigado lo suficiente sobre el tema, que no has aprendido lo suficiente.
El problema, también puede ser que no te has respetado, o valorado…
Que hayas tenido miedo a hacer o a decir algo.
El problema puede ser que te hayas rendido muy rápido o quedado más tiempo del necesario, que tus prioridades no han sido las correctas,
o muchas cosas más.
Identifica qué debes cambiar,y hazlo.