Una de las partes más gratificantes de este proyecto es estar en contacto directo con la comunidad. Recibir su mensajes, sus anécdotas y sus reflexiones me llena de alegría. Nunca imaginé la cantidad de historias que compartiríamos ni que se formaría esta conexión tan bonita.
Ya he contado en alguna ocasión que mi equipo se había preocupado cuando finalmente me decidí a iniciar este proyecto, pensaban que no tendría suficiente tiempo, y yo por mi parte, probablemente haya pensado que no tendría suficientes historias (¡vaya si estaba equivocado!)
Originalmente, tenía pensado lanzar el blog en noviembre del año pasado, pero siempre había algo «más importante» que hacer. Primero, un proyecto que me quitaba tiempo; luego, la expansión de younity al mercado anglosajón. Siempre encontraba una excusa para procrastinar.
Pero, ¿qué es exactamente la procrastinación? La palabra proviene del latín pro + crastinare, y básicamente significa «dejar para después».
Y toda esta historia te la he contado, porque hace unos días, Regina me pidió que hablara del tema.
Siendo el blog un proyecto tan joven, cada vez que hablo de un tema nuevo, la misma comunidad lo va haciendo crecer, planteando nuevas preguntas y explorando nuevos enfoques, pero para empezar, quiero compartir una una reflexión…
A nivel psicológico, tememos al fracaso. Hay partes instintivas de nuestro cerebro que no han evolucionado a la par de la modernidad. Algunos mecanismos mentales siguen identificando el miedo como un riesgo para nuestra vida, y como el principal objetivo de nuestro cerebro es mantenernos vivos, intenta persuadirte de tomar riesgos innecesarios.
Ese es uno de los orígenes de la procrastinación. Si no te arriesgas, no es posible fracasar, entonces se posterga el comienzo eternamente, o hasta el último momento posible, en caso de que haya alguna fecha límite de por medio.
Suena un poco ridículo, y lo es, pero ese es el software de fábrica con el que funciona nuestro cerebro. Lo bueno es que, al igual que cualquier otro software, siempre es posible actualizarlo.
¿Cómo? Reconociendo esos miedos, enfrentándolos y reescribiendo nuestra narrativa interna.
👇 Recordatorio del día 👇
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“Si no empiezas, no puedes fracasar” , pero “si no empiezas, vas a fracasar”
Ante este panorama, te invito a elegir la acción, a elegir el movimiento, a elegir el crecimiento. Porque sí, puede que te equivoques en el camino, pero cada error, cada fracaso es una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
El fracaso es inminente si no empiezas, ¿Por qué no te atreves a empezar y ver qué ocurre?