A comienzos de semana, conté de dónde saco mis ideas e inspiración. En esa publicación, titulada «Una confesión» compartí una serie de pasos que son necesarios a la hora de capturas y materializar una idea.
En respuesta, Bernardo me envió siguiente mensaje:
"Me retrataste con lo de escribir las ideas, muchas veces las olvido. Ahora que estoy iniciando un pequeño negocio, cómo puedo saber cuáles son las mejores ideas en las que tengo que enfocarme?"
Mi respuesta fue un poco larga, pero para ahorrarte tiempo, resumiré la historia lo más que pueda…
En términos de creación, de innovación, de cambio, las ideas por sí mismas, no son buenas ni malas. Personalmente, diría que es muy raro encontrar una idea que no tenga algo rescatable.
De hecho, yo creo firmemente que cualquier idea tiene el potencial de convertirse en algo grande si…
- Tienes una visión clara de lo que quieres lograr
- Tienes la suficiente paciencia para permitirle madurar
- Tienes el compromiso necesario para convertirla en una realidad
- Y por último, si tienes la suficiente fortaleza y convicción, para seguir creyendo en ella y mejorándola, incluso cuando nadie lo haga.
Muchas de las grandes ideas e innovaciones que han impulsado la humanidad hacia adelante (el teléfono, la bombilla, los aviones, los autos, el internet y un gran etcetera), comparten esos 4 puntos.
Todas fueron vistas como algo descabellado, pero gracias a la visión, paciencia, compromiso y convicción de sus creadores, se convirtieron en el nuevo estandar.
👇 Recordatorio del día 👇
- Las grandes ideas son ideas terribles hasta que se convierten en el nuevo estandar
¡Visión, paciencia, compromiso y convicción! (y no te olvides de escribirlas 😉)