Vas a aprender.
Por las buenas o por las malas,
pero vas a aprender.
Puedes aprender observando.
Viendo cómo otros lo hacen (o hicieron).
Estudiando sus errores.
Evitando sus tropiezos.
O puedes aprender experimentando.
Comenzando desde cero,
cayéndote una y otra vez,
y siempre volviéndote a levantar.
Los dos caminos llegan al mismo lugar.
Pero uno cuesta mucho más.
Los inteligentes aprenden de sus errores.
Los sabios aprenden de los errores ajenos.
¿Cuál prefieres ser?