Cuando intentas que todo salga perfecto,
nada sale como quieres.
Cuando aceptas que nada sale bien,
todo sale mejor de lo que esperabas.
Los mejores descubrimientos
nacen de los errores.
Las mejores historias
vienen de lo no planeado.
Los mejores momentos
llegan sin buscarlos.
Tal vez el problema no es
que las cosas «salgan mal».
Tal vez el problema es que crees
que las cosas deberían ser de otra manera.