Cuando la vida nos sorprende,
con la pérdida de un ser querido,
recordemos que el viaje es infinito,
la historia continúa, y los caminos,
generalmente se vuelven a encontrar.
La despedida no es el final,
sino un nuevo comienzo, un paso más en el viaje.
La despedida es dolor, nos enseña, nos transforma,
nos hace fuertes, resilientes, sabios…
Pero también es alegría,
gratitud y reflexión.
La despedida no es la despedida,
es sólo un paso hacia la eternindad,
(Dedicado a Jeff, uno de mis primeros mentores quien, el pasado 29 de julio, transcendió a otro plano con tan solo 54 años)