Cuando nos aferramos a lo que se va, nos olvidamos de que cada final, trae consigo un nuevo comienzo, nuevas oportunidades.
La clave está en no resistir el cambio, sino aceptarlo como parte natural de la vida.
Cuando dejamos ir lo que se va, creamos espacio para lo nuevo que está por llegar.
Así que, cuando te cueste cerrar un ciclo, recuerda que todo principio tiene su fin, y en cada final, hay un nuevo comienzo…
Y en ese comienzo, hay una oportunidad para crecer y renovarte.