Un árbol y tú

Un árbol no crece en un día.

 

Tú tampoco.

 

Cada acción,

cada decisión

cada intento…

 

Es como una pequeña semilla,

Invisible.

Fácil de ignorar.

 

Pero las raíces crecen en silencio.

 

Y un día,

sin que te des cuenta,

se convierten en algo

imposible de romper.

 

Por eso los malos hábitos

son tan difíciles de cambiar.

 

Porque llevan años

echando raíces.

 

Y por eso los buenos hábitos

son tan difíciles de construir.

 

Porque requieren paciencia

hasta que el brote germine.

 

Si implementas un nuevo hábito hoy,

no cambiará tu vida mañana.

 

La cambiará en seis meses.

 

En un año.

 

Cuando esa pequeña decisión

que repetiste todos los días

se haya convertido

en algo inquebrantable.

 

No subestimes las semillas.

 

Incluso el árbol más grande y fuerte

comenzó así.

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