No puedes controlar lo que otros piensan de ti.
Las personas creen lo que quieren creer,
lo que encaja en su narrativa.
Puedes explicar, puedes tener paciencia, puedes abrir tu corazón,
pero, al final, no servirá de nada si eligen creer su historia.
No se trata de ti, se trata de ellos:
Sus miedos, sus proyecciones, sus inseguridades, sus limitaciones.
Tú conoces tu verdad,
y eso es lo único que importa.
¡Vívela!
y deja que los demás tengan la suya.