El que más te asusta.
El que más incierto parece.
El que más difícil se ve desde donde estás
El que miras desde la distancia
preguntándote qué pasaría
si te atreves.
Ese es tu camino.
Y aunque intentes ignorarlo,
siempre lo será.
Tu mente inventará mil excusas:
«Es demasiado incierto.»
«Es demasiado arriesgado.»
«No es el momento.»
Pero algo dentro de ti,
sabe que ese es el camino.
Porque, aunque no sea fácil…
Es el tuyo.
Y cuando finalmente das el primer paso,
te das cuenta de algo:
No importa si llegas
exactamente donde esperabas.
Lo que más importa es que tuviste el valor
de empezar a caminarlo.