Tal vez sea ingenuo,
pero para mí, el éxito
es volver a ver la vida como un niño.
Jugar como un niño.
Explorar como un niño.
Crear como un niño.
Sin miedo al fracaso.
Sin obsesionarse con el resultado.
Sin la carga de las expectativas.
Solo por la alegría de hacerlo.
Porque el niño que juega no se cansa.
El niño que explora no necesita motivación.
El niño que crea nunca se rinde.
La diversión es su combustible.
La curiosidad, su guía.
El presente, su única preocupación.
Sí, eso es el éxito para mí.
Ver la vida como lo hace un niño.
Porque no se puede derrotar a alguien
que ama lo que hace, y que lo hace por diversión.
Por eso prefiero jugar
mientras otros luchan.
Porque si juegas lo suficiente,
al final terminas ganando.