Esta es la historia de como, hace 17 años, un taxista de Estepona me dio una gran lección de vida…
2007 estaba siendo un año fantástico para mí, tenía meses con un pequeño emprendimiento de comercio electrónico, vendiendo camisetas deportivas retro que importaba desde Argentina.
Las ventas y la popularidad cada día aumentaban más, así que decidir invertir todo el dinero que tenía ahorrado y las ganancias que había generado hasta ese momento en un gran pedido para cubrir toda la demanda.
Desafortunadamente, el paquete con más de 100 piezas desapareció en la aduana de Venezuela y perdí todo el dinero.
Fue un golpe duro, pero como cada revés que he experimentado en mi vida, me dejó un gran aprendizaje.
Volviendo al taxista y su valiosa lección… Debido al éxito de los primeros meses del año, decidí vacacionar en Europa. Mi plan era visitar la Costa del Sol, Paris, Amsterdam, y regresar a Venezuela desde Madrid.
Sólo había comprado los boletos porque contaba con el retorno de la inversión para pagar el alojamiento, alimentación y diversión durante las 2 semanas que planeé estar de viaje.
Después de perder todo mi dinero, lo más lógico hubiese sido cancelar el viaje, pero no lo hice y viajé España con un poco más de 240 dólares que pude recolectar (¡para 2 semanas!)
Al aterrizar en Madrid cambié esos dólares a euros (obtuve 184, aún lo recuerdo) y comencé una aventura que jamás olvidaré. Viajé por Europa en autobús, dormí y me aseé en aeropuertos, sobreviví en base a comidas de 1 a 3 euros, descubrí los hostales y me perdí en Estepona, lo que me llevó a conocer al taxista anteriormente mencionado.
Cuando el señor me preguntó qué hacía caminando a esas horas de la noche por la zona, le expliqué que tenía un presupuesto ajustado y había preferido caminar pero me terminé perdiendo, a lo que muy amablemente me respondió ofreciéndose a llevarme.
En los (aproximadamente) 10 minutos que compartimos, escuchó atentamente mi historia y justo antes de bajarme me dijo unas palabras que nunca olvidaré:
Aún eres muy joven, y te guste o no, a lo largo de tu vida, caerás una y otra vez. Te romperán el corazón, cometerás muchos errores, y fracasarás muchas veces más. En la vida no triunfa el más fuerte sino el que es capaz de seguir adelante a pesar de todos los golpes que recibe.
17 años después de esa noche de Julio en Estepona, puedo confirmar que tuvo toda la razón, pero haciéndole caso a su consejo, siempre seguí adelante a pesar de todos los golpes que recibí.
Espero que su consejo te ayude tanto como me ayudó a mí.
Sigue adelante.