Cuando las cosas salen bien,
aprendes.
Cuando salen mal,
también.
La diferencia no está
en el resultado.
Está en lo que haces
con lo que aprendiste.
Puedes usar el éxito
para validar lo que ya sabías,
opara descubrir qué más es posible.
Puedes usar el fracaso
para confirmar tus miedos,
opara ajustar tu estrategia.
Siempre estás aprendiendo.
La pregunta es:
¿Qué eliges aprender?
Porque la vida te enseña
en cada momento.
Pero tú decides
qué lección te llevas.