Buscas paz en todas partes,
menos en ti.
Libros, charlas, cursos.
Viajes, retiros, relaciones, distracciones.
Cambias de ciudad, de pareja, de trabajo.
Pero el caos te sigue a donde vayas.
No necesitas un templo en Bali.
No necesitas un gurú en la India.
No necesitas un retiro de silencio y oscuridad.
Tu mente puede ser tu mejor refugio…
Pero la usas para torturarte…
Para recordar errores.
Para anticipar desgracias.
Para compararte y castigarte.
Si quieres paz,
deja de pelear contigo mismo,
trátate mejor.
No necesitas más consejos.
Necesitas dejar de buscar afuera
lo que solo puedes construir adentro.
Haz de tu mente un lugar donde quieras estar.
O seguirás huyendo toda la vida.