Lo sientes en el pecho…
Esa presión.
Ese peso.
No necesitas nombrarlo.
Solo reconoce que está ahí.
Tráelo al frente.
Sácalo de tu pecho.
Ponlo frente a ti.
Míralo.
No es tan grande como parece.
No es tan pesado como se siente.
Es solo energía.
Energía atrapada.
Energía que cargaste demasiado tiempo.
Sigue sacando más cosas…
Todo lo que guardaste.
Todo lo que no soltaste.
Y déjalo ir.
No lo analices.
No lo justifiques.
No lo retengas.
Suéltalo.
Porque cuando te molesta
solo tiene el poder que tú le das.
Y siempre puedes quitárselo.