La serenidad mental no se refiere a tener la mente libre de pensamientos, sino a permitir que entren y salgan, sin generar resistencia ni apegarse a ellos.

Acepta la dinámica natural de tu mente.
La mente siempre está en movimiento.
Los pensamientos y emociones surgen, se intensifican, se desvanecen y regresan, creando patrones y ciclos que nos llevan de la calma a la agitación.
Si intentas controlar o detener este flujo, lo único que harás es crear resistencia.
Tratar de forzar la mente para que se calme, genera exactamente lo contrario.
En cambio, si dejas que entren y salgan libremente, sin oponer resistencia, apegarte o molestarte, los pensamientos (y emociones) pierden fuerza, hasta desvanecerse.
La mente nunca estará libre de pensamientos, pero si te relacionas con ellos de manera diferente y los observas con una actitud neutral (y sin respuesta emocional), la propia dinámica de tu mente los calmará hasta que se disipen.