Hay batallas que no puedes ganar.
No intentes cambiar a tu pareja.
No esperes que tu jefe sea diferente.
No trates que tu familia te entienda.
Esos no son problemas que resolver.
Son realidades, como la gravedad,
con las que debes aprender a vivir.
Si gastas tu energía en lo que no puedes cambiar,
solo encontrarás frustración.
Un problema tiene solución.
La realidad requiere adaptación.
La clave está en saber diferenciar.