En 1859, hace 165 años, se publicó la novela histórica de Charles Dickens, Historia de dos ciudades.
En esa novela fue justamente que pensé al leer la respuesta de Juan al boletín #6:
Yo le pondría a mi capítulo actual:
*Resistiendo la prueba o la tormenta.
Y a mi proximo capítulo :
*Prueba superada o que bueno que no me rendí.
Al igual que Juan, todos hemos atravesado esas tormentas, de las que a veces parece tan difícil salir, todos hemos sufrido, todos hemos fallado, todos hemos llorado, todos hemos caído, todos hemos tocado fondo, pero también nos hemos levantado, hemos sonreído, hemos logrados muchas cosas y hemos celebrado…
Dickens describe esta dualidad de manera sublime:
Era el mejor de los tiempos,
era el peor de los tiempos;
la edad de la sabiduría,
y también de la locura;
la época de las creencias
y de la incredulidad;
la era de la luz
y de las tinieblas;
la primavera de la esperanza
y el invierno de la desesperación.
Todo lo poseíamos,
pero no teníamos nada;
caminábamos en derechura al cielo
y nos extraviábamos por el camino opuesto.
En una palabra,
aquella época era tan parecida a la actual…
👇 Recordatorio del día 👇
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La experiencia humana se basa en la dualidad.
La vida es una mezcla de experiencias diametralmente opuestas. Hay momentos de gran alegría («los mejores tiempos») así como momentos de dificultad y adversidad («los peores tiempos»).
Tanto la alegría como la adversidad son partes integrales de la experiencia humana, pero incluso en los tiempos más oscuros, hay potencial para crecer.
Las tormentas pasan, rendirse no es una opción.
¡Ánimo Luis!