Rendirse tiene mala reputación.
Lo confundimos con derrota.
Lo asociamos con fracaso.
Lo interpretamos como debilidad.
Para mí, rendirse tiene un significado diferente.
Es ser consciente, es dejar de engañarse.
Rendirse es ver la verdad tal como es.
Es aceptar lo que ocurre.
Es dejar de luchar contra la realidad.
Es tener el coraje de decir:
«Acepto lo que es. Y desde esta aceptación, crearé algo nuevo.»
Rendirse no es el final del camino.
Es el comienzo de uno nuevo…
Uno que solo puede emprender
cuando dejas de esperar lo que nunca llegará.