Lo sientes
pero prefieres ignorarlo.
Te mantienes ocupado para evitarlo.
Buscas distracciones.
Llenas cada momento de ruido.
Pero cuando llega el silencio,
ahí está.
Esperándote.
Y cuando aparece,
tienes dos opciones:
Seguir fingiendo
o admitir lo que trata de decirte:
Que estás viviendo
una vida que es «correcta»,
una vida que es «segura»…
pero que no es tuya…
Por eso lo ignoras.
Porque aceptarlo significa
hacer lo más doloroso del mundo:
Cambiar.
Olvidar quién has sido
para descubrir quién eres.
La mayoría de la gente
elige la comodidad de ser alguien más
que la incertidumbre de ser ellos mismos.
Y así se les va la vida…
¿Tú qué vas a elegir?