Prométete no rendirte cuando sea difícil,
cuando el camino se vuelva empinado,
cuando tus fuerzas flaqueen,
cuando la duda se apodere de ti.
Prométete no abandonar lo que amas,
aunque nadie más lo entienda,
aunque parezca imposible,
aunque el miedo te invite a cambiar el rumbo.
Prométete siempre seguir tu camino,
aunque los demás se detengan,
aunque elijan lo fácil y conocido,
aunque la soledad te haga duda,
aunque las huellas de tus pasos sea tu única compañía.
Prométete ser paciente con tu procesos,
respetar tus tiempos,
honrar tus ciclos de crecimiento
y celebrar cada pequeño avance.
Prométete escuchar tu voz interior
en vez del ruido externo,
en vez de las opiniones ajenas,
en vez de los miedos heredados.
Prométete luchar por tus sueños
como lucharías por un ser amado,
con fiereza, con determinación,
con amor inquebrantable.
Prométete recordar tu valor en los días difíciles,
en las noches de duda,
en los momentos de fragilidad.
Y prométete que, pase lo que pase,
vivirás tu vida,
en tus propios términos.