Las personas llegan cuando deben llegar,
enseñan lo que deben enseñar,
transforman lo que deben transformar,
y se van cuando han cumplido su labor;
cuando su capítulo en tu historia termina.
Es difícil aceptar que no todo es para siempre,
que no todos se quedan,
que algunas historias se acaban antes de lo esperado…
Pero eres más fuerte de lo que imaginas,
y más resiliente de lo que crees.
Los vacíos que hoy duelen tanto,
son tierra fértil para nuevas cosechas,
nuevas experiencias,
nuevas aventuras
y sobre todo, nuevos aprendizajes,