Una mente en calma nota
lo que un corazón inquieto pasa por alto.
Ve lo que la prisa no deja ver.
Escucha lo que el ruido no deja esuchar.
Entiende lo que la urgencia no deja entender.
No todo se resuelve con prisa.
Muchas soluciones
surgen en la quietud.
Muchas respuestas
llegan en el silencio.
Una mente en calma es paciente.
Sabe que hay un tiempo para actuar
y un tiempo para observar.
Un tiempo para moverse
y un tiempo para quedarse quieto.
Y en esa quietud…
En ese silencio…
Se encuentra lo que la prisa
nunca habría dejado encontrar.