Un día malo es solo eso.
Un día.
Pero cuando lo vives,
se siente como el fin del mundo.
Y tu mente cree que siempre ha sido así.
O peor aún,
que siempre lo será.
Pero no.
Mañana será otro día.
Y este día malo
solo será un recuerdo.
Uno entre todos los demás.
Los malos.
Los buenos.
Los que ya olvidaste.
Un día malo
es solo un día.
Pero te recuerda
que la vida no es una línea recta.
Que tiene altibajos.
Y que ambos son parte del camino.