Hay niveles de madurez
que solo alcanzas
superando dificultades.
Lo que te desafía
suele contener la lección
que necesitas para crecer.
Porque te obliga a ver
lo que antes no querías ver.
Te obliga a enfrentar
lo que antes evitabas.
Te obliga a aceptar
lo que antes resistías.
Porque cuando superas el desafío,
siempre encuentras una nueva versión de ti.
Una que sabe que es capaz
de afrontar las dificultades.
Una que ya no le tiene miedo
a la incertidumbre.
Una que alcanzó
un nuevo nivel de madurez.