Los límites te liberan.
Te obligan a pensar diferente.
Dentro de esas fronteras,
tu mente encuentra caminos
que no sabía que existían.
Las ideas nuevas nacen
de esas restricciones.
Pero la gente huye de los límites.
Porque creen que necesitan
libertad total para crear.
Que sin restricciones,
podrán hacer cualquier cosa.
Y ahí está el problema:
Cuando puedes hacer cualquier cosa,
generalmente, no haces nada.
Las opciones infinitas matan la creatividad,
los límites no.
Le dan forma.
Le dan dirección.
Y paradójicamente, le dan libertad.