La gente siente lo que no dices.
Si te rechazas,
ellos lo sienten.
Si te juzgas,
ellos lo perciben.
Si finges,
ellos lo notan.
Tal vez no conscientemente.
Pero lo sienten.
Porque la energía no miente.
Cuando te aceptas,
irradias algo diferente.
No es arrogancia.
No es perfección…
Paz.
La paz de alguien
que no está en guerra.
Una paz que atrae
a quienes también buscan verdad.
Y aleja a quienes prefieren
las máscaras.
Así que acéptate.
Completamente.
Sin condiciones.
Sin excepciones.
La gente lo sentirá.