Llegó la hora

Creemos que se sentirá bien.

 

Que cuando llegue lo que buscamos,

sentiremos paz.

 

Pero no.

 

Cuando llega,

no te tranquiliza.

 

Te inquieta.

 

Porque te exige crecer.

 

Y el crecimiento

siempre da miedo.

 

Porque es una amenaza.

Porque te obliga a cambiar.

 

Lo irónico es que:

 

Ese miedo no contradice tu deseo.

 

Es la confirmación de que llegó la hora

de convertirte en alguien más.

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