Muchos leen para escapar.
Pero la buena literatura
logra todo lo contrario.
Te obliga a explorar
en lo más profundo de tu ser.
Cuando lees a Dostoievski,
no puedes escapar de la realidad…
Todo lo contrario.
Te adentras
en los rincones más oscuros del alma.
Cuando lees a Neruda,
no estás evadiendo el amor.
Estás sintiendo todas las formas
en que el amor duele
y sana al mismo tiempo.
La literatura no te distrae
de la vida.
Te prepara para vivirla
con más profundidad.
Te enseña que hay
mil formas de ser humano.
Y que todas
experimentan el dolor.
Pero también,
todas experimentan la belleza.
No leas para escapar.
No leas para sentir menos.
Lee para sentir más…
Porque la buena literatura
no te protege de la vida.
Te enseña a vivirla plenamente.