La práctica es simple.
La práctica es experimentar,
cada encuentro, cada historia,
cada día, cada instante.
Conectar con lo esencial,
escuchar, ver y sentir,
sin juzgar ni analizar.
La práctica es sentir,
el sol en tu piel,
el viento en tu rostro,
y ver el mundo tal como es,
sin filtros ni expectativas.
Apreciar la belleza,
y la simplicidad de la vida.
Saber que no hay necesidad,
de buscar más allá.
La práctica es permitir,
dejar que el mundo se manifieste tal como es,
sin intentar controlarlo o cambiarlo.
Saber que en cada momento,
todo es perfecto,
saber que no hay nada que cambiar
y no hay nada que hacer.
La práctica es ser…
y estar.