Hace unos días comenté que, poco a poco, iría incorporando al blog fotos, dibujos, música y otras formas de expresarme.
Hoy por fin comparto el primer experimento.
Empiezo con esta foto que hice de la Sagrada Familia hace unas semanas y que me hizo pensar en la impermanencia.
Espero que te guste.

La miro, y pienso en Gaudí.
Ciento cuarenta y tres años después, aún no está lista.
Pero el sol que la ilumina hoy es el mismo que vio cuando puso la primera piedra.
El mismo que estaba ahí hace millones de años.
Antes de Barcelona. Antes de España. Antes de que existiera cualquier cosa que conoces.
Y seguirá ahí cuando todo esto sea solo polvo.
Me gusta pensar que Gaudí era consciente de esto.
Y que por eso diseñó el proyecto como lo hizo…
Y que por eso decía que su cliente (Dios) no tenía prisa…
Porque él era consciente de que hay algo más grande que nosotros (y que ella).
Algo que, como el sol, lleva millones de años haciendo lo mismo.
Ser.
