No es un don, ni una habilidad.
No es un talento limitado a unos pocos.
La creatividad es una decisión,
un acto de valentía, una forma de vivir.
La creatividad es una forma de ver y entender el mundo.
Es una decisión que tomas cada vez que eliges la expresión sobre el silencio,
la acción sobre la parálisis, la valentía sobre el miedo.
Porque el miedo es el principal enemigo de la creatividad.
El miedo a intentar algo nuevo, a salir de tu zona de confort.
El miedo a equivocarte, el miedo al fracaso, el miedo al qué dirán.
Nada bloqueará tu expresión creativa tan efectivamente como ese miedo
que te susurra que mejor ni lo intentes.
Pero cuando ignoras esa voz,
cuando trasciendes el miedo,
cuando te atreves a expresarte…
Verás que la creatividad comienza a manifestarse,
en ese terreno fértil de la experimentación,
en el espacio seguro del juego y la seguridad,
y sobre todo, en la libertad que se siente cuando no hay miedo a equivocarse.
No esperes sentirte preparado.
No esperes que todo sea perfecto.
No esperes la aprobación de nadie.
Toma ese pincel, ese lápiz, esa arcilla.
Escribe esa primera línea.
Toca esa primera nota.
¡Atrévete!
¡Exprésate!
¡Crea!