Juega sin miedo

Es imposible ganar

si tu único objetivo es no perder.

 

Si juegas con miedo,

juegas a la defensiva,

juegas a no fallar…

 

Siempre vas a perder.

 

Porque para ganar,

tienes que aceptar que perder es posible.

 

Y cuando lo aceptas,

el miedo deja de controlarte.

 

Y cuando deja de controlarte el miedo…

 

Juegas mejor.

Arriesgas más.

Y sobre todo,

te diviertes.

 

Y eso no solo aplica al juego,

también a la vida.

 

Así que pregúntate:

 

¿Estás jugando para ganar?

¿O estás jugando para no perder?

 

Hay una gran diferencia entre ambas.

 

Y esa diferencia determina

cuánto disfrutas el juego

(y la vida)

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