Date permiso para estar triste,
para sentir el dolor.
Date permiso para perderte,
para no tener todas las respuestas.
Date permiso para derrumbarte,
para que las viejas estructuras se desmoronen.
Pero prométete y comprométete a
intentarlo un poco más cada día.
En este proceso descubrirás
verdades que estaban ocultas.
Comprenderás que merecías más
de lo que te conformabas con recibir.
Y algo hermoso sucederá:
sanarás y descubrirás tu esencia.
No serás igual que antes,
sino mejor que nunca.