No es humilde quien se esconde…
Quien se minimiza.
Quien se hace pequeño.
Eso no es humildad.
Es miedo.
Miedo a reconocer quién eres.
La verdadera humildad
nace del autoconocimiento.
De reconocer tu poder.
De aceptar lo que eres capaz.
Y entonces, elegir.
Elegir usar esa fuerza para servir.
Elegir usar ese poder para elevar.
Porque NO es humilde
quien se hace pequeño,
quien teme brillar.
Es humilde quien brilla
para iluminar el camino de otros.
Es humilde quien, siendo grande,
se inclina para levantar a otros.
La humildad no es negar tu poder.
Es reconocerlo y
ponerlo al servicio de lo demás.