Dependiendo de los patrones y programaciones que hayas adquirido durante tu infancia, el egoismo, puede tener una cierta connotación negativa.
Y como en los últimos días he recibido cientos de mensajes en los que se destaca mi generosidad (debido al flow! summit), me pareció el momento perfecto para hablar de el egoismo que hay detrás de esa generosidad.
Probablemente te resulte chocante o te genere incomodidad, pero es la verdad, para poder dar, servir y entregarme a la comunidad como lo hago, tengo que ser egoista.
Si no estoy feliz, lleno de energía, sano, enfocado, no puedo ayudar a los demás ni generar el máximo impacto con las cosas que hago.
Ser egoista, para mí, significa priorizarme; cuidarme mental, física y espiritualmente para poder ayudar a los demás de la mejor manera posible. Es por eso que, sin importar lo que pase prácticas como la meditación, masajes, alimentación saludable, ejercicio, contacto naturaleza, descanso y hacer cosas que disfruto y me hacen sentir vivo, son mi principal prioridad.
Puede sonar contradictorio, pero cuanto más me cuido y más «egoista» soy, más tengo para dar. Cuanto más me nutro, más puedo nutrir a otros. Cuanto más me lleno de energía, más puedo energizar a quienes me rodean.
👇 Tip del día 👇
- Ser egoista te vuelve más generoso
Si eres de esas personas que se entregan en cuerpo y alma a sus seres queridos o comunidades, recuerda que si no te cuidas y priorizas tu bienestar, no tendrás la fuerza, la energía ni el ánimo para ayudar a otros. Date permiso para ser egoísta, para llenarte, para nutrir tu cuerpo, mente y espíritu. Solo así podrás dar lo mejor de ti al mundo.