¿Cuántas veces fallaste para dejar de tener miedo al fracaso?
Tu primer intento falló.
El segundo también.
El tercero fue peor.
Pero seguiste intentando…
No porque fueras valiente.
Porque no tenías otra opción.
Cada error te enseñó algo.
Cada fracaso eliminó una posibilidad.
Hasta que un día ya no fallaste más,
hasta que finalmente lo lograste.
El éxito no es evitar el fracaso.
Es fracasar hasta que lo logras.