Puedes perderlo todo…
Excepto una cosa:
Tu capacidad de elegir.
No puedes elegir lo que te pasa…
Pero siempre puedes elegir cómo responder.
Cómo lo interpretas.
Qué haces con ello.
Cuando sientas que no tienes opciones,
que otros deciden por ti,
que no tienes control sobre nada…
Recuerda:
Siempre puedes elegir
cómo vivir lo que te está pasando.
No puedes controlar lo que ocurre.
Pero siempre puedes elegir tu respuesta.
Y eso es algo que nadie podrá quitarte.