Estar en paz con lo que ocurrió, aunque haya dolido, es una muestra de tu crecimiento.
Porque ahora entiendes la naturaleza de la vida, sin estancarte en el sufrimiento.
Entiendes que nada dura para siempre, que algunas cosas se van para que otras puedan llegar.
Entiendes que dejar atrás el pasado no es negarlo ni ignorarlo, sino enfocarte en todas las oportunidades que te ofrece el presente.
Entiendes que, a pesar de tanto dolor, desafíos y tristeza, todavía puedes construir una vida hermosa.