Te cansas,
te frustras,
dudas si vale la pena.
Y es normal.
Todos los que han llegaron a donde querían
pasaron por este momento.
Todos tuvieron ganas de rendirse.
Todos dudaron cuando estaban a punto de lograrlo.
La gente no se rinde porque el reto es difícil,
se rinde porque sienten que no avanzan…
que su esfuerzo no es recompensado.
Pero el progreso no siempre es visible.
Y muchas veces
estás más cerca de lograrlo de lo que crees.
La diferencia entre los que llegan
y los que no, no es el talento.
Es la capacidad de seguir adelante,
con convicción, aún cuando no se ven los resultados.
La capacidad de ver algo
que aún los demás no logran ver.