Por cada decepción,
una sorpresa.
Por cada puerta cerrada,
una ventana abierta.
Por cada plan que falla,
otro se cumple.
Por cada persona que se va,
otra llega.
La vida no es lineal.
No es predecible.
No es controlable.
Pero, a su manera, es justa.
Tiene su propia sabiduría.
Su propio ritmo.
Su propio equilibrio.
No intentes controlarlo,
solo acéptalo.
Deja que fluya.
Deja que te sorprenda.
Porque cuando permites,
descubres que la vida siempre sabe lo que hace.
👇 Recordatorio del día 👇
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Confía en el equilibrio de la vida
No necesitas entender cómo funciona.
Solo necesitas permitir.