Nos enseñaron a correr, pero no a parar.
Nos enseñaron a hacer, pero no a pensar.
Nos enseñaron a planear, pero no a vivir.
Nos enseñaron a obedecer, pero no a cuestionar.
Nos enseñaron a acumular, pero no a disfrutar.
Nos enseñaron a esperar un mañana que nunca llega.
En fin, nos enseñaron una serie de patrones y programas limitantes e incorrectos que en realidad, no sirven para nada…
La buena noticia es que, nunca es tarde para aprender algo nuevo.