El tiempo

El mundo sigue girando a su ritmo,

pero nosotros corremos más rápido.

 

Perseguimos el tiempo como si fuera un enemigo

y llenamos calendarios de promesas vacías.

 

Hacemos tres cosas a la vez,

pero ninguna de verdad.

 

Estamos en todos partes,

pero en ningún lugar realmente.

 

La prisa es una ilusión

que nos roba el presente,

una ambición desmedida

que nos aleja de nosotros mismos.

 

Mientras más corremos,

menos llegamos.

 

Mientras más hacemos,

menos somos.

 

El antídoto a este mal se

encuentra en la pausa…

 

En el espacio entre las acciones,

en el silencio entre las palabras.

 

Al desacelerar, descubrimos que la vida es un regalo,

que cada instante es precioso,

y que no hay necesidad de correr…

 

Solo de vivir.

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