El genio nunca deja de ser niño.
Nunca pierde la curiosidad,
nunca pierde el entusiasmo,
nunca pierde su capacidad de asombro.
Como un niño,
cada día ve el mundo con ojos nuevos.
Para el genio,
todo es posible,
todo es interesante,
todo es una aventura.
Mientras otros crecen
y pierden la magia,
el genio la mantiene viva.
Tal vez por eso es un genio...
Porque no deja de jugar,
porque no se toma la vida tan en serio…
Porque aún ve lo que otros ya no pueden.