Un día desperté
y me di cuenta…
Me di cuenta de que había estado viviendo
la vida de otra persona.
Que todo lo que creía ya no tenía sentido,
que necesitaba cambiar,
que algo dentro de mí se estaba rebelando.
Ese día comencé a cuestionarlo todo.
Ya no era quien un día fui,
pero tampoco quien quería ser.
Ese día también comencé a soltar…
Todo lo que creía que era,
pero que, en realidad, no tenía nada que ver conmigo.
Ese día, por primera vez,
decidí ser quien realmente soy…
Ese día no fue una crisis.
Fue el día en que comencé a vivir.