Un pensamiento
NO es una verdad…
No es la realidad.
No es un hecho.
Un pensamiento
es una historia que te cuentas…
Un sesgo que te limita.
Una cadena que te ata.
Pero crees que es real.
Crees que lo que piensas es lo que es.
Crees que tu interpretación es la verdad.
Crees que tu versión de la realidad es LA realidad.
Pero no lo es.
Porque entre lo que sucede
y lo que piensas que sucede,
hay un abismo.
Lo que sucede es neutral.
Lo que piensas sobre lo que sucede
es lo que le da significado.
Por eso…
Observa lo que piensas.
Cuestiona lo que crees.
Desafía lo que asumes.
Porque si no controlas tus pensamientos,
ellos te controlarán a ti.
Te dirán quién eres.
Te dirán qué puedes hacer.
Te dirán qué mereces.
Y vivirás en una prisión
construida por tu propia mente.
No dejes que tus pensamientos
dirijan tu vida…
Dirígela tú.