Hoy que comenzamos el año,
quiero compartir contigo una declaración de intenciones:
No quiero arrepentirme
de los caminos que no tomé por miedo.
De las conversaciones que no tuve por orgullo.
De los sueños que no perseguí por comodidad.
Prefiero fallar intentando
que vivir preguntándome qué habría pasado.
Prefiero equivocarme siendo yo mismo
que acertar siendo alguien más.
No hay nada más doloroso que
no hacer lo que sabías que debías…
Porque ese arrepentimiento
pesa muchísimo más que el dolor de fallar.
El dolor que produce el fracaso
eventualmente se va.
Pero el arrepentimiento de no intentar…
Ese se queda contigo.
Para siempre.
Así que, como no quiero arrepentirme,
aprovecharé este 2026 al máximo.
(Y de todo corazón, deseo lo mismo para ti)