Llega un momento en la vida
donde tienes que elegir:
Seguir siendo quien otros esperan que seas,
o empezar a ser quien realmente eres.
Esa elección requiere valentía,
la valentía que necesitas para «decepcionar» a otros.
«Decepcionar» a tus padres
que soñaron una vida para ti
que no se alinea con la que tú quieres vivir.
«Decepcionar» a una pareja
que se enamoró de una versión de ti
que ya no existe.
«Decepcionar» a los amigos
que compartían intereses
que ya no resuenan contigo.
«Decepcionar» a la sociedad
que intentó encasillarte.
«Decepcionar» a los demás no es agradable.
Pero si no los «decepcionas»
terminarás decepcionándote a ti.
Al final,
¿a quién prefieres decepcionar?
¿A ellos, que seguirán con sus vidas?
¿O a ti, que solo tienes una?