¿De qué sirve correr
si no sabes a dónde vas?
Si vas en la dirección equivocada,
ir rápido no sirve de nada.
¿De que sirve lograr algo
que no es lo que realmente quieres?
Deja de correr por inercia.
Deja de competir en una carrera que no es tuya.
Encuentra tu camino.
Y cuando lo encuentres, avanza a tu ritmo.
La velocidad solo es útil,
cuando sabes a dónde quieres ir.