¿Cuánto has recorrido?
¿lo has olvidado o no lo quieres recordar?
Solo te enfocas en lo que te falta.
Solo ves la distancia que queda.
Solo piensas en lo que aún no logras.
Por eso quieres rendirte.
Mientras te obsesionas con la meta lejana,
ignoras cada paso que has dado,
cada pequeña victoria.
Mientras te machacas por lo que falta,
menosprecias todo lo que has logrado.
No te quieres rendir porque sea difícil,
te quieres rendir porque has perdido la perspectiva,
porque has olvidado todo tu progreso.
Voltea a ver de dónde vienes.
Tal vez te des cuenta que, después de haber superado tanto,
también podrás con esto.